viernes, 11 de marzo de 2016

"Las Tres Marías"

Pensando en mis hermanas, las mujeres...

 

     Soy nacida en Argentina donde la vicepresidente es Gabriela Michetti con el agregado de que la provincia más grande es decir, la de Buenos Aires, está gobernada por la joven talentosa María Eugenia Vidal. Entre nosotros el Ministerio de Seguridad de la Nación está en manos de Patricia Bullrich y la Canciller de la Nación Argentina se llama Susana Malcorra. Todo esto sin aclarar que contamos con las valiosas Elisa Carrió, Margarita Stolbizer, Graciela Ocaña, Vilma Ripol, Alcira Argumedo, Victoria Donda, Graciela Camaño... todo un universo de mujeres políticas ¡fantásticas! que pagan calladas lo que valen sus sueños lo cual me reconforta como hermana de todas ellas pero, como  todas ellas, tengo una espina clavada en el corazón: a menos de cien días de este nuevo año ya hay dieciséis femicidios en nuestro país con un agravante, para mí, porque el primero ocurrió en mi Salta natal. En el pueblo de "Chicoana", el 4 de Enero de 2016, Daniela Martínez -a los 22 años-  fue estrangulada por su pareja que luego hizo la pamplina de suicidarse.
   La noticia de que cada treinta horas hay una mujer atacada, y que el setenta por ciento de las veces es con un arma de fuego, no debe sorprendernos porque todos ponemos nuestro granito de arena para denigrar a la mujer. ¿Qué no? A mí me enseñaron a cantar desde muy chica: "La casa de mi suegra/la lleva el viento/la lleva el viento/por qué no la llevará/ con ella adentro/ con ella adentro". Y ni hablar de la programación machista que nos acorrala todo el tiempo. En las encuestas telefónicas se nos pide: "si es varón marque 1; si es mujer marque 2" y para no seguir tan apenada, celebro que en España los nuevos semáforos muestren la figura de la peatona, tal como ocurre en Madrid, como también me alegra que en la ciudad de Buenos Aires las calles de Puerto Madero lleven nombres de mujeres ilustres. He leído por ahí que  se trata de "gestos interesantes" pero NO: son clases oportunas de urbanidad; pequeñas grandes tácticas pedagógicas que, con el tiempo, harán escuela.
   Para no instalarme en la queja, ni en el conflicto, hoy quiero agasajar a mis hermanas, las mujeres, evocando con orgullo a las famosas "Tres Marías" de las letras sudamericanas del siglo pasado: la chilena Gabriela Mistral, premio Nobel de Literatura, (1945), Juana de Ibarbourou de Uruguay y nuestra Alfonsina Storni de quien voy a transcribir una poesía que, no hace mucho, compartió Mamen Andalucía: "La Caricia Perdida"

Gabriela

Juana







                      
Se me va de los dedos la caricia sin causa
Se me va de los dedos... en el viento, al pasar,
La caricia que vaga sin destino ni objeto
La caricia perdida ¿quién la recogerá?
Pude amar esta noche con pasión infinita
Pude amar al primero que acertara a llegar
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida rodará, rodará.
Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
Si estremecen la ramas un dulce suspirar,
Alfonsina
Si te oprimen los dedos los floridos senderos,
La caricia perdida rodará, rodará.
Si no ves esa mano, ni sombra que besa,
Si es el aire que trae la ilusión de besar,
Ah, viajero, que tienes en los ojos el cielo
En el viento, fundida, ¿me reconocerás?.



                                                       P/D
                                        No más caricias perdidas.
                                          ¡NI UNA MENOS!



               


                                  
                                 
                   






viernes, 4 de marzo de 2016

¡Ay, Carnaval!


     Tránsito interrumpido por unas horas. Iluminación extra. Ruido descomunal. Murgas y comparsas. Disfrazados. Mujeres bonitas, o no demasiado, que desfilan provocando tanta envidia como admiración. Multitud buscando diversión en el lugar equivocado. En Argentina, salvo en muy pocas provincias, el carnaval agoniza resistiéndose a dejar de ser esa invitación a la alegría que fue durante siglos. Hasta no hace mucho tiempo, entre nosotros los bailes de carnaval fueron cosa seria. Los clubes competían sin reparos en la contratación de orquestas y bandas bien instalados en el gusto popular. Con serpentina o sin ella, con antifaz o sin él, el carnaval invitaba a la aventura sentimental porque en medio de tanto desenfado el disfraz, o la careta, eran muy buenos aliados de la trampa o, por lo menos, de la picardía.
   Hoy, carnaval es una fecha en rojo del almanaque por mucho que los municipios puedan promocionarlo. Nos molesta que obstruyan la circulación y hasta la voz de los animadores que nos gritan el nombre de los concursantes cuando pasan frente al palco sin conseguir los aplausos casi siempre merecidos. Qué indiferencia para tanta expectativa pero... es así.
   A demasiada velocidad nos estamos olvidando de conversar, de reír, de cantar y divertirnos. Cada vez nos encerramos más en nosotros y no precisamente para encontrar nuestro eje; nos encarcelamos en el silencio para adormecernos y si es con ayuda de alguna droga mejor. Es como si en un contrato imbécil estuviera escrito que hemos renunciado a participar de la fiesta que es la vida porque, sencillamente, no tenemos ganas de seguir participando a menos que se trate de un concurso o programa televisivo de los cuales se pueda esperar buen dinero.
   Hay un dato olvidado: la diversión no es sofisticada; es cuestión de tener afinidad con ella cuando las endorfinas y la frescura nos asisten desde que divertirse es tan natural como sentir pena, rabia, envidia o cualquier otro estado emocional. Otro dato, preocupante por cierto, es que estamos dejando de ser naturales o como verdaderamente somos. En algún momento,  no sé de qué manera, nos han metido en la serie donde lo más destacable es la depresión cuando no la evasión. Ahora sí que somos individuos en serio. Cada cual en su burbuja velando por sus intereses, rumiando sus penas  y gastando bastante dinero para que nos diviertan cuando necesitamos aparentar que lo hacemos. En realidad los famosos "animadores" no nos alegran; sólo nos entretienen acaparando nuestra atención durante pocos minutos para que el pasatiempo sea realidad en nuestra comprensión y, lo peor, hasta los niños han dejado de pasarla bien por falta de espacios para entretenerse con recursos propios. A tal punto a los chicos se los ha dejado sin alas que hace falta  contratar a un payaso, o a un cuatro de copas, para que puedan sentir que están de fiesta y ¿qué decir de los adolescentes? Ellos siempre estuvieron en la "La  Resistencia". Aún hoy antes de ir a...donde sea...es toda una celebración el ritual de elegir vestuario entre la trapisonda de la familia para salir bien disfrazados. Sigue siendo una aventura adolescente encontrar esos aros de la abuela que serán el comentario de la noche o reformar-arruinar ropa de quien sea para no desentonar después de tantas comunicaciones para organizar la salida. Es cierto que la previa también puede estar en el cordón de una vereda con cerveza y cigarrillo en mano pero esto sólo quiere decir, como tan bien lo cantaba Celia Cruz, que "la vida es un carnaval" así que nada para envidiar a los corsos del pasado. Hoy, como ayer, somos todos portadores de un disfraz cumpliendo diferentes roles con nuestras antiguas o modernas máscaras que deben estar muy a tono con cada situación que nos toque resolver y con cada sitio que debamos frecuentar. Lo peligroso es  llegar a frescura cero. Desentonemos un poquito. Siempre es posible ser personales o, para mejor decirlo, personas que cantan, lloran y ríen por la bendita razón de estar vivos en un planeta de ensueño como el nuestro.








viernes, 26 de febrero de 2016

"El Terreno"

No siempre es así pero, no hay que sorprenderse.

  

   Las madres se miran en sus hijos porque son sus obras. Una mujer se cree en inmejorables condiciones cuando esos hijos son varones y, además, abogados así que... nadie se atreva con ella porque entonces la humanidad podrá descubrir lo que es capaz de hacer un buen muchacho cuando de defender a su madre se trata. Con tan positivos pensamientos este mundo es amable y el futuro se ve color de rosa como le sucedía a María Sara hasta que, de sólo estar, decidió vender un terreno heredado no hacía mucho tiempo. El predio, muy bien ubicado a seis cuadras del centro comercial de una importante ciudad del norte argentino, estaba cercado por una tapia de gran altura si bien, en el frente, una puerta precaria mostraba su estado de abandono.
   Cuando la heredera recordó que el terreno era suyo se encontró con un rosario  de deudas más trabas burocráticas que incluían un breve juicio de sucesión, como lo dispone la legislación argentina, todo lo cual no era problemático para la madre de tres hombres de leyes.
   Al cabo de un año el mayor de sus hijos le dijo algo al respecto:
   -En cuando tenga un respiro iremos al pueblo para poner tu asunto en marcha. Luego habrá que esperar. Estas cosas llevan su tiempo.
   Dos años después acudió al menor, su preferido, para pedirle que hiciera alguna gestión para iniciar el expediente. Su predilecto le dijo exactamente lo que ella necesitaba escuchar:
   -Me estoy ocupando madre.
   Promediando el trecer año María Sara, al borde de perder los estribos, decidió hablar con quien había nacido entre el primero y último de sus hijos. El doc le dio una respuesta inesperada:
   -¡Mamá!!!!! Estamos en plena campaña electoral. Se está jugando mi futuro. No tengo tiempo ni para dormir y hoy me sales con tu terrenito.
   Al comprender que se le estaba yendo la mano en el trato que le daba a su madre, la abrazó sin muchas ganas, al instante declamó un brillante contra discurso es decir, le dijo unas cuantas mentiras que- como siempre- en boca de un abogado son tranquilizadoras.
   Las lágrimas de las madres muchas veces van por dentro y las quejas no suenan porque se ahogan en el corazón. Pasados los años, toda vez que María Sara se encontraba en apuros económicos no podía evitar pensar en aquel dinero muerto de risa que no se dejaba tocar. Si alguien le aconsejaba designar a un letrado que se encargara del terreno, ella  enfurecía:
   - Con tres hijos abogados ¿cómo voy a pensar en la designación de un defensor de mis derechos?
   Siete largos años después la madre pudo tomar coraje para  hablar con "sus" abogados. Ellos, con  su mejor cara de ángeles le hablaron cariñosamente:
   -Pero Gordita: ¿cuánto hace que estás con el tema del terrenito? Todo a su tiempo. Cada día se cotiza mejor tu parcela ¿cuál es el problema?. Esta semana empezaremos a encargarnos.  
   Por lo visto "quedaron así".
   Hoy he pasado frente al terreno de María Sara. Ya no está muerto de risa. Está visible, muy presentable y EN VENTA. Junto al  cartelón, donde figuran sus dimensiones, hice colocar otro más modesto, y tal vez más vendedor, donde se pudo leer
                     
                           
                           
                            









                                                                                                     


                                  

viernes, 19 de febrero de 2016

"Círculo de Fuego"



   Dos mundos paralelos disputan nuestra presencia: el virtual y el real es decir,  una trastienda que nos fascina con su inquietante penumbra y un escaparate a toda luz solar del que no podemos quitar la vista si tenemos en mente continuar siendo almas vivientes en el planeta donde puedo escribir esta página. Desde que el ser humano es presencia, y ausencia, la mayoría de nosotros somos peligrosos habitantes de ambos mundos sin renunciar a ser visitantes de muchos otros. Siempre seremos bienvenidos en el  planeta de la ciencia  o en el de los sueños, cuando no en el universo del arte o en la galaxia de las ideas. Además, siempre se nos aguarda en el territorio de la política, y en el de las finanzas, sin olvidar que no faltan invitaciones  para hacer simples actos de presencia en la dimensión de la oscuridad donde el delito es rey. En resumidas cuentas, bajo un mismo rostro y con nuestra habitual sonrisa, somos mutantes sin noticias de serlo. Tan es así que, muchas veces, escuchamos hablar acerca de nosotros como si se tratara de alguien que desconocemos por lo mucho que nos cuesta reconocernos en la mirada del otro que vaya uno a saber desde qué dimensión puede vernos.
    En el transcurso del tiempo nos hemos convertido en portadores de características muy propias de todos los ámbitos que la humanidad ha frecuentado hasta que hoy estamos de estreno: ¡somos cibernautas! No podemos cometer la imprudencia de negarnos a ser personajes del espacio cibernético si bien con una particularidad in quie tan te: no sabemos de qué se trata es decir, ignoramos dónde estamos parados. Metemos mano, hacemos enter, enviamos, recibimos, aceptamos... sin la más mínima idea acerca de qué es el "espacio virtual". Es demasiado fácil hacer clic y compartir NADA porque NADA es lo que somos en ausencia. Es la presencia lo que nos completa y nos proporciona entidad porque aún siendo cambiantes, los humanos somos concretos: somos carne y hueso. El gran aporte del mundo ciber  es permitirnos el lujo de descubrir lo irreales que podemos llegar a ser cuando nos alejamos demasiado de la gente y de las cosas. No importa cuál sea para cada uno la realidad pero siendo elaborada, en nuestra comprensión, tal realidad es la dimensión en la cual nos movemos con mayor comodidad. Seguramente en nuestro propio clima nos desplomaremos y levantaremos mil veces para alcanzar cinco minutos de placer o una migaja de conocimiento pero, como humanos -como hijos del cielo y de la tierra- ¡estaremos en marcha! por mucho que nos detengamos en "las redes". Sí. Claro. Por supuesto que seguiremos conectados pero,  no nos conviene desconectarnos de nosotros. Nuestra mente espera que hagamos un clic en alguno de sus enlaces. Nuestro corazón necesita un toque cada vez con más frecuencia. Nuestra energía solicita ser aceptada en un  círculo de luz, o de fuego, que guarde a todos los moradores de la tierra porque este bellísimo planeta todavía nos acepta y vivir con el corazón contento sigue siendo posible.

viernes, 12 de febrero de 2016

"Música de Alas"


   ¿Cómo se llamará y de dónde vendrá esa alocada mariposa que un buen día nos despierta con música de alas en el corazón por habernos elegido (¡al vuelo!) como continente de su brevísima vida? Cualquiera lo sabe. Esa mariposa es el amor y llega de ninguna parte  por haber nacido con nosotros y vivir, y mil veces morir, a la espera de un rayo de sol que le permita regalarnos su primer aleteo. Criatura tan leve, embrujadora, ella es nuestra mejor creación porque le damos vida con nuestras más antiguas memorias en colaboración con las ilusiones más sofisticadas que seamos capaces de concebir. Como es nuestro, porque es nuestra obra, el amor es tan confiable y perdura tanto como nuestra vida. Si pasa, si se olvida, fue cualquier cosa menos amor así que cuando nos olvidamos de un "amor"... tranquilos que en cualquier momento podrá estar a punto nuestro mejor invento para  sorprendernos ¡locamente enamorados!.
  
A mí, como a cualquier chica, me hicieron creer que una mujer al conseguir el amor de un hombre ya tenía quien la defendiera. El hacer cursos de karate, de  magia o de negocios, no me iba a servir para nada sin un gran señor al lado que fuera algo así como un dios, exclusivamente mío, claro que no  uno con tus defectos de identidad. ¿Defectos?. No los quise descubrir porque debió estar escrito que tenía que volverme a suceder lo que a mis no tan lejanos antepasados frente a ciertos conquistadores a los que te pareces mucho más de lo que imaginas.
   India, al fin, yo creí que volvías del otro lado del mar para cumplir con la promesa de mis sueños y con una que otra profecía y, nada más que por creer, he vivido un sueño incomparable al salir otra vez a recibirte aunque para mí no tuvieras el nombre que te daban otros. Es que me resultaba familiar el que tenías antes de ser legendario y era de esperar, además, que el hombre terminara desplazando al mito si bien -¡pobre de mí!- la leyenda fue más fuerte que yo y te confundí nomás con ese dios que me enseñaron a esperar desde la infancia: restaurador de todas las ilusiones que en mi vida ya no eran más que retazos; gran médico de almas vagabundas entre las cuales la más dolorida era la mía; gigante entre los astros más grandes y, a pesar de todo, apenas perceptible en el centro de mi cabeza muy bien acomodado como un bebé siempre a punto  de nacer. Lo extraordinario fue que no naciste de inmediato por quedarte ahí, a la más prudencial de las distancias, marcándome no sé cuántas lunas en lugar de las nueve habituales como si tres años terrestres no fueran más que tres segundos galopantes de aquellos que no vemos pasar. 
   Como bien sabes, quien espera desespera pero mi vigilia fue fascinante porque siempre fuiste algo de mí y mi espera  también fue la tuya. Estoy enterada de que me llamaste de miles de millones de maneras y que, al no poder escuchar mi respuesta, dicidiste salir por el mundo a buscarme aunque sólo hayas logrado que mi voz se confundiera con muchas otras y que, durante años, mi mirada codiciosa se confundiera con la tuya de tanto ser hermanas. Lo que no sabes es que hemos crecido muy juntos hasta que, al llegar a hombre, mi cabeza empezó a limitarte demasiado y decidiste abandonarla para ingresar a mi vida sin demasiada premura pero con ganas de vivir tu mejor sueño: ser tú en mí, conmigo, para mí y colorín colorado... los planes concretados.

viernes, 5 de febrero de 2016

"Gina"

   En argentina ser considerado "piola" implica no tener un pelo de zonzo así que es frecuente escuchar la expresión "no te hagas el piola"  cuando alguien se quiere pasar de vivo y, aunque parezca un chiste, Piola era el apellido de Gina que a sus noventa y dos años me escuchaba preguntarle muy seguido:
   -¿Quién es la más piola del país del Ceibo?
   -Yo quién más- Me respondía su alma vanidosa.
   -¿Y quién  sería la más alocada?
   -Quién va a ser: una fulana que tengo delante de mis ojos.
    Si algo la caracterizaba era tener a flor de labio la palabra justa en el momento preciso. Eduardo, su buen hijo,  festejaba esta condición y le encantaba tentar a la lengua de su madre para "hacerla engranar".Yo, además, le reconocía muchas otras cualidades pero en secreto porque de los mayores sólo está bien visto decir que casi no les llega agua al tanque, en alusión a una supuesta escasa irrigación sanguínea  causante de real -o imaginaria- falta de lucidez claro que, hablando con franqueza, expresiones como ésta no son más que excusas para ni siquiera llamarlos por teléfono y, cuando no queda más remedio que acercárseles, las visitas duran cinco minutos alegando que "no pueden verlos tan desmejorados" es decir, sin preparar la pasta o sin atender la parrilla los fines de semana.
   Era aquél un domingo de la madre. No faltaba nadie -ni siquiera yo-  alrededor de aquella mesa bien provista donde cada cual esperaba turno para decir su discurso en favor del gobierno o en contra del Vaticano. Así las cosas, Gina y yo nos dejábamos agasajar mientras disfrutábamos de la buena mesa como convidadas de piedra si bien yo me hacía notar, de vez en cuando,  con mis demandas de más bebida para volver a desaparecer inmediatamente.  
 Todos los temas de aquella reunión le interesaban muchísimo a Gina pero, como ni siquiera  le preguntaban qué quería que le sirvieran Ella, simplemente, lidiaba con los cubiertos como una reina, se cuidaba de no hacer rodar la servilleta y casi en privado brindaba conmigo:
   -"Por nosotras" me decía casi sin decirlo. Yo asentía con la cabeza y aprovechaba para empinar el codo.

   -¿Qué te dijo? Quería saber alguien
   -No le entendí- mentía yo descaradamente.
   Después  de los dulces Gina y yo nos retiramos. Ya en su casa no tuvo ningún apuro por la siesta. Me invitó al living acompañada de muchas inquietudes.
   -¿Cuándo dijeron que bautizan a María Luz? No entendí por qué razón  todavía no sabemos en qué iglesia será la ceremonia estando a tres cuadras la parroquia más próxima.
   -Al final: ¿cuándo se mudará Verónica al nuevo departamento?
   -Escuché mal o  Rosalía ya encontró empleo. Espero que dure esta vez.
   -Cómo quisiera ver el ajuar de mi bisnieta...
  -Todavía no lo trajeron. Había que hacerle unos retoques -otra vez tuve que mentir  para no lastimar- y durante largo rato nuestro tema fue lo rico que había estado el tiramisú y lo bien que se había portado el día con las madres argentinas pero, a todo esto, ¿por qué Gina era invisible en el seno de su familia? por una razón muy simple: al adulto mayor  le damos la baja mucho antes de su ausencia definitiva. Como no tiene celular: no existe. Como no usa internet: está fuera de circulación. Ni siquiera puede escuchar bien de modo que... ¿qué puede entender? Sucede que después de haber dado  pelea, durante casi un siglo, la gente añosa está harta de contiendas y si se calla es por sabia; no por tonta. Los inmbéciles son precisamente quienes desaprovechan tanta vida a disposición para aprender gratis, sin esfuerzo, todo lo que a esas personas les enseñaron las pruebas, los trabajos y los días. Como "conozco la triste pena de las ausencias y del mal pago", como decía en "La Pobrecita" el inolvidable Atahualpa Yupanqui, hoy voy a pedir a todo color:
                                   ¡Un Aplauso Para Gina!

viernes, 29 de enero de 2016

"Tarea Pendiente"

   Vieja enfermedad. Ataca sin discriminar sexo, raza, edad o condición social. Sus primeras manifestaciones se  pueden observar en el rostro: ceño fruncido y mirada brutal. Muy pronto aparecen trastornos en la personalidad ya que el paciente se muestra agresivo y hace alarde de "tener pocas pulgas" de modo que en poco tiempo todo lo irrita como si fuese una llaga viviente y, sin advertirlo, se ha vuelto búho es decir, su nueva condición de noctámbulo lo pasea por toda la casa como un fantasma hasta el amanecer. Su hígado comienza a mostrar mal funcionamiento. Los alimentos parecen de plomo o salpimentados con cal viva y, por tal motivo, la comida ha dejado de brindarle placer si es que alguna vez lo hizo. Sus visitas al médico son cada vez más frecuentes porque hasta siente fuertes palpitaciones en el pecho, de sólo estar, y las piernas pesan demasiado por causa de una retención fenomenal de líquidos...
   ¿Quién será esta pobre alma? Sus amistades son escasas y, en muchos casos, tormentosas. Tiene un empleo donde le pagan bien por dar unos cuantos gritos  diarios ."Me pagan para ser hijo de perra"- suele aclarar a quien quiera escucharlo y, a decir verdad, le encanta que le teman porque en su limitada comprensión "temor" significa "respeto". Esta persona -aparentemente como cualquier otra- vive tomando medicamentos si bien alguna de sus enfermedades, como su psoriasis,  sólo tienen tratamiento porque son más emocionales que físicas. Pero no se crea que todo esto es problemático para el perfil que nos ocupa ¡qué esperanza! Su cabeza  "trabaja a mil" porque de sus gestiones dependen muchas personas que, en sus pensamientos, son menos que nada desde que se llaman "enemigos" ¡Ah... son un montón!, están en todas partes, a su criterio no merecen ni justicia y se siente capacitado y con derecho para destruirlos uno a uno sin piedad porque su querida enfermedad es el odio.
   Del amor se habla todo el tiempo pero del odio no decimos gran cosa como si reconocerlo fuese legitimar una parte nuestra que quisiéramos tener a buen recaudo. Como simulamos ser buenos todo el tiempo, no vaya a ser que arruinemos nuestra imagen pública con sólo nombrar el virus del odio que cada día ataca a más personas en todas partes. Con cualquier excusa pero el hecho es que nos tiende sus tentáculos todo el tiempo y si nos alcanza, no hay escapatoria.  Moriremos enroscados.
   El odio comienza por tomar nuestro vocabulario y caemos en el insulto, la ofensa gratuita, la violencia verbal. Muy pronto el virus nos quita visión y nuestra mirada ya es parcial es decir, injusta. De esto a nublar nuestra razón hay un pequeño paso y ya estamos en su poder. Pobre de nosotros si algún día nos enrolamos en sus legiones porque lo primero que destruiremos será nuestra propia vida que incluye a quienes más amamos y a todo aquello que más nos interesa.
    Esta enfermedad emocional,  tan antigua como la mismísima humanidad, hoy es plaga social extendida en todos los rincones de la tierra.  Se transmite de padres a hijos, de generación en generación además de ser producida por la injusticia, el dolor, la miseria y la desesperación pero, la situación de millones de víctimas actuales nos exige que pisemos la cabeza al reptil venenoso que es el odio. No será fácil hacerlo porque es invisible y, cuando no tiene más remedio que dejarse ver, se presenta como una linda mariposa con aleteos de justicia y libertad claro que tenemos un recurso infalible: miremos con atención  la cara de sus mensajeros.Eso ayudará a percibir que así cómo el miedo y el coraje pueden trabajar en equipo, de tan parecidos que son, así el amor y el odio pueden presentarse con nombre y apariencia cambiados para inocularnos el virus fatal de este último que, como antídoto,reclama fabricación de armas y multiplicación de las miserias humanas.

viernes, 22 de enero de 2016

"La Trama"

    No pocos hacen lo imposible para asistir a los cursos y seminarios más sofisticados con la esperanza de aprender nuevas técnicas de crecimiento personal para ser lo que se dice una persona evolucionada y, por lo tanto, de lo más exitosa y feliz entre tantos desventurados que hay en este mundo. Es bellísima gente con las mejores intenciones no sólo en lo personal; también en lo social porque, además de saberse merecedores de una buena vida, se sienten con energía de sobra para asistir a quienes pudieran necesitarlos. Muchas de estas personas son amigos con quienes comparto ideas, ideales y sentimientos que, más temprano que tarde, van quedando fuera de foco a medida que aparecen los nuevos instructores de los "cursos imperdibles".
              Pero cada día aparecen problemas de más difícil resolución como si las crisis económicas, y familiares, se ensañaran con esas  pobres almas hermanas de la mía. A todo esto, las interminables conversaciones están de más y rosarios de sugerencias caen en saco roto por falta de estabilidad emocional para pisar tierrra firme.
    -¿A vos qué te parece? es la pregunta habitual.
   -¿Para qué preguntar si la mirada ajena no tiene importancia? sería la respuesta perfecta porque, sin que puedan advertirlo, están en punto muerto. Están a la deriva.
   Quien más, quien menos, ha concurrido a clases de grandes guías de los más tentadores caminos pero no siempre lo hacemos para aprender. Con demasiada frecuencia asistimos por curiosidad, por simple inquietud, para distraernos o, sencillamente, para matar al ocio... de manera que las más sabias enseñanzas de un instructor pueden sonar muy lejanas y ser apenas perceptibles y así ninguna lección puede ser exitosa. 
   -Yo sé de qué me hablas. Conozco el tema pero, no sé cómo manejarlo. ¿Qué hago?
   Ni se te ocurra preguntármelo, porque la respuesta es tuya desde que cuando a uno le enseñan, lo que sea, uno debe prestar atención y, si es de nuestro interés, ponerlo en práctica para después no andar averiguando dónde estamos parados o quién se anima a llevarnos de su mano.
   Es bueno que asistas a los cursos que se te antoje pero no faltes a las clases de la vida.
   Presta atención a las constelaciones familiares pero no olvides que en el centro de ellas está nada menos que tu bella persona.
   Abre tu cabeza a las propuestas de vida, teorías, técnicas y enseñanzas habidas -y por haber- pero no cierres tus ojos frente a las cosas ni le niegues tu pecho a las balas porque el experimento y la práctica afianzan en nosotros la leyes de la vida.
   Escucha a todos los mensajeros pero no olvides seleccionar los mensajes porque no hay maestro más grande que ese ser fascinante y poderoso que lleva causalmente tu nombre, porta tu cara y (¡adivina!) tiene TU VOZ que es la única que te conviene escuchar para ser autor/a de la trama de tu destino.
                                            

viernes, 15 de enero de 2016

"Amor y Amar"

     Aún el más pequeño de los sueños es demasiado grande incluso para cada uno de sus fabricantes que, una vez concretado, ni ellos mismos son capaces de conservarlo en su poder a menos que se propongan reducirlo a su mínima expresión. Elige cualquier lugar, a cualquier hora y ya tendrás a alguien que, frente al sueño consumado, advierte que sus manos no son lo suficientemente grandes como para guardar tanta importancia personal y que, después de tanto remar, hay que compactar el resultado cuanto antes para que no  se transforme en poca cosa o en una desventaja. Es que la realidad no es el campo propio de las ilusiones porque ellas pertenecen a territorio azul y no pueden sobrevivir ni al cuidado más atento de sus propios gestores que suelen preguntarse desolados:
    -Y...¿ésto era lo que yo tanto soñaba?
    A mí también me pasó. Tu amor, que era lo único que me había atrevido a soñar, no me permitía enfrentarme a esa pregunta demoledora si bien, en secreto, ya tenía contestación hasta que me animé a responderla a toda voz y, para mi tristeza, el hombre que eras estaba muy lejos de ser el de mis sueños. Yo sólo contaba con una buena imitación que aparecía muy seguido casi siempre para otros pero, cuando estabas para mí... ¡Ah! el hombre de mi cabeza te poseía para convertirme en la mujer que yo creía ser y a la que me parecía bastante cada vez que me encontraba sin salida entre tus brazos porque ¿por qué no ser la seductora triunfante cuando ya no era posible evitarlo? Más tarde, cuando el arco iris corría a guardarse en tu pelo -hasta la próxima- mi hombre ya no estaba y en su lugar había alguien muy dispuesto a reemplazarlo al estar también ausente esa mala especie de mujer con lo que no siempre podías contar. Ella debía estar siempre a la sombra tal como lo venía haciendo la mayor parte de mi vida ya que, antes de conocerte, yo viví entreverada con los buenos sin la menor intención de parecérmeles.
   Sin embargo de ellos recibí varias lecciones, como la de ser generosa con mis vencidos, no mucho después de que hicieran conmigo la imagen más parecida a la de aquella figura que nuestra sociedad ya casi no tiene en existencia: me refiero a La Señora. Presuponiendo que no quedaban muchas, ellos no hallaron nada mejor que tentarme con ese rol y yo no sólo lo acepté de mil amores: lo interpreté a la perfección porque a los quince años ya nadie me tenía por otra cosa. Cierto día intenté protestar diciéndole a mi peinadora:
   -Usted sabe que no soy casada ¿por qué "señora"?
   -Porque es demasiado formal para ser tan joven.
  Sencilla respuesta para asunto tan complejo.Yo había aprendido a adoptar posturas al margen de mi control consciente.
   Más tarde, cuando intenté enfrentarme con aquello que se tenía por mi persona, ocurrió algo inesperado. Al colocarme como espectadora de mi misma terminé enamorada de cierta bella dama que vi respirando en mi pellejo y ya no hubo nada que hacer. Habían logrado hacer conmigo una chica tan formal que una simple modificación de su peinado la convertían en un pobre bosquejo de aquélla, su propia imitación.
   Un buen día me sentí obligada a ser casi como yo para que lo nuestro tuviera color pero sabes bien que jamás tendré valor para desalojar de mi casa a la señora que me habita. A lo sumo puedo pedirle algunas veces que se retire no sin antes recordarle su obligación de volver lo más pronto posible pues he descubierto que ya no puedo vivir sin ella y que, ni se te ocurra negarlo, es la primera vez que  hay una señora en tu vida y ¡te encanta!.
    

  
   

viernes, 8 de enero de 2016

"Año de Reyes"

   Mi madre solía decir que le debía a cada santo una vela con la santa intención de enseñarnos la gratitud. La pobre no tuvo mucho éxito que digamos pero lo cierto es que agradecer es muchísimo más que una buena costumbre: es una puerta que da al bienestar de quien ofrece su ayuda, por el simple placer de hacerlo, y  de aquel que la recibe si sabe disfrutar el privilegio de merecer una gauchada o una simple muestra de afecto.
   Un conocido refrán, y conste que a los refranes no los promulgan los tontos, es inquietante cuando dice:
   -No sé qué favor le hice a fulano para que me odie tanto"
   Esta manera coloquial de acusar al desagradecido tiene asidero en el hecho de que no siempre el favor es bien recibido. El favor descoloca cuando hay una eficiente gestión del orgullo y no por otra causa escuchamos  mil veces decir:
   -No me asiste porque es bueno; lo hace porque le conviene.
   -No me da una mano por ayudarme; me tira lo que le sobra,
   -No es espléndida conmigo porque me quiera; lo es para hacerme notar que está mejor que yo.
   -Me tiró unos pesos...
   Si esta sarta de imbecilidades intenta justificar la ingratitud hacia nuestros semejantes ¿qué gratitud podría esperar la vida de nosotros? Suponemos que lo merecemos todo y desde luego suponemos bien  pero sucede, además, que somos desmemoriados porque cuando no podemos concretar nuestras metas, o nuestros sueños, pocas veces nos preguntamos  por qué. Sin más ni más nos sentimos desgraciados por no tener la suerte que supuestamente tienen otros y en el acto ya estamos instalados en la queja o en la conspiración, cuando no en el resentimiento, porque no nos gusta ni medio la ley de "Acción y Reacción". Tampoco nos detenemos a pensar en la sabiduría de la vida  con respecto a nosotros (niños aprendices) que presumimos, tantas veces, de ser maestros en lo nuestro pero, ¿qué es lo nuestro? NADA porque NADA hay para nosotros si ella no lo permite.
   Tengo por cierto que la mano para dar está siempre abierta sólo que la nuestra está casi todo el tiempo cerrada para recibir. También aprendí que para seguir recibiendo atenciones de la vida hace falta  aprender a dar gracias no sólo con palabras: con actitudes. Es un hecho que todos venimos a este mundo con un "debe" más un "haber" y que somos mayoría los nacidos con más deudas que con cheques al portador pero, todo es puro aprendizaje. Es urgente aprender a recibir con la misma naturalidad con la que miramos pasar los coches por la calle y, dentro de lo posible, "con buen ánimo y espíritu deportivo" como sugiere el periodista, músico, escritor y bella persona, el doctor Nelson Castro.
   Agradecer es una gran llave para acceder a la abundancia porque ella es afín a la calidad humana así que a no olvidar dar gracias por el desayuno de cada día después de haber agradecido, la noche anterior, la cama donde pudimos descansar. También recuerda que dones, bienes, mimos y favores son monedas corrientes que no cotizan en el mundo de los ingratos que, más temprano que tarde, terminan siendo verdaderos indigentes que darían toda su fortuna para conseguir una migaja de salud, afecto, serenidad o  alegría.
   Pensar que sólo quería contar que yo espero a los Reyes Magos todo el año porque todos los días pasan por mi puerta para entregarme lo que necesito, lo que sueño y algo más. Como no olvido agradecerles, mis zapatitos nunca se ven vacíos y, entre nosotros, a veces amanecen rebozantes de preciosos + que me hacen llegar unos Reyes Magos geniales del mundo virtual donde trato de hacer "Buena Letra".
 ¡GRACIAS!