miércoles, 26 de octubre de 2016

"Hermanas"

 
  
   El miércoles pasado la primavera se vistió de otoño para estar a tono con la pena que inundó las plazas argentinas donde millones de mujeres, vestidas de negro, nos protegíamos de la inclemencia del tiempo con paraguas de todos los colores. Lloraba el cielo con nosotras tan unidas por una pesadilla que se repite sin miras de tener fin: el femicidio.
   Una argentina es asesinada cada treinta horas y ya hay más de dos millones de niños huérfanos de madre por culpa de brutales asesinatos reiterados que no parecen preocupar demasiado a la justicia ni siquiera a las más altas esferas gubernamentales. Desde luego, ya sabemos que esta oleada de machismo se fue gestando durante siglos,  no sin nuestra ayuda, hasta instalarse en el inconsciente colectivo femenino como algo que, simplemente, ¡sucede!. Pero las sociedades necesitan comenzar a revisar sus enfermedades. Todavía es común escuchar decir que hace falta admirar a un hombre para casarse con Él y nadie se sorprende de la existencia de partidos políticos enemigos de la mujer como lo es la Unión Cívica Radical, en Argentina, donde  grande mujeres como Florentina Gómez Miranda sólo fue reconocida después de muerta  y los mejores cuadros femeninos son obligados a retirarse como fue el caso de Elisa Carrió que no fue la excepción. Como si esto fuera poco, hay clubes "selectos" a los cuales la mujer sólo puede acceder como "esposa de" y al enviudar ella también deja de existir en los archivos de la institución y debe tener muchos contactos, o mucha suerte, para continuar como miembro en calidad de "madre de" (un hijo varón). Todo esto sin olvidar que para acceder a puestos de liderazgo una mujer debe ser cien veces más capaz que un hombre y, una vez en ellos, necesita ser mucha mujer para enfrentar a la horda de caníbales que la atacarán desde la oscuridad.
   Por regla general, la intelectual es resistida por el hombre mediocre y en eso está muy bien acompañado por la sociedad que es nuestra primera madre y no siempre la mejor. En este marco de tantas desventajas, la mujer se hizo muchas trampas como en el caso de su  aparente distracción con respecto a las amantes del marido de quienes es capaz de decir con cara de póker:
   -"Ellas con las capillitas. Yo soy la catedral". (De barro por supuesto)
   No son pocas las que  se inclinan por  otras pamplinas suponiendo que siendo objetos decorativos se hacen un gran favor cuando lo que consiguen es ganarse la subestimación más demoledora que pueda soportar una mujer: la de sus hijos. Cuando ellos toman partido por el padre y eligen vivir con Él, en un juicio de divorcio, no siempre es porque el señor tiene mucho dinero. La mayoría de las veces este es el final anunciado de una madre devaluada frente a sus hijos después de haberles repetido hasta el cansancio:
   -"Cuando llegue papá le cuento todo y ¡ya van a ver!" Como si Ella careciera de autoridad y capacidad para educar a sus niños.
  
Y acá estamos. Comentando una nueva marcha de #Ni Una Menos no sin  aclarar que esta última me ha servido para comprobar que hemos aprendido a ser solidarias con nuestras heridas del cuerpo y del alma. Al fin podemos sentirnos hermanas para marchar juntas tan emocionadas, y fortalecidas, como nunca. No nos dio vergüenza vestirnos de negro ni pudo detenernos el mal tiempo porque ahora sí comprendemos  que, guardianas de la vida, tenemos la más grande responsabilidad que ser alguno pueda tener en cualquier planeta.
   Ciertamente, todavía nos falta mucho: necesitamos urgente ser más generosas en nuestros elogios y opiniones entre nosotras. No hay que temer a los malos entendidos cuando se trata de comentar con alegría el talento, la belleza o el éxito de una mujer. Nosotras, muy queridas mías, somos una hermandad gigante que sería la más poderosa de la tierra si nos acompañáramos en todos los aspectos de la vida quiero decir, como colegas, vecinas, compatriotas, compañeras de ideales y ciudadanas del mundo. (Aristófanes ya trató de explicarlo ¿Se acuerdan de "Lisístrata"?).
   Es bueno competir en los negocios, y en el deporte, sin olvidar que en la vida todos somos UNO con una diminuta, fraternal y amorosa aclaración a mis hermanos: la Humanidad es FEMENINA y sólo por esa razón aguanta tanto y será capaz de salvarse de sí misma.

  
 


miércoles, 19 de octubre de 2016

"Cartas Marcadas"

 
    ¡Arriba el telón!
   En un ángulo del escenario, un pintor bajito ponía el alma en su cuadro mejor haciendo temblar a su caballete porque apenas si podía sostener en mano su paleta de colores por el susto que tenía. Aún rodeado por angelitos negros, cómodamente ubicados entre nubes de papel, estaba arrepentido de estar tan expuesto en el escenario sólo porque una maestra lo había decidido. Demasiado tarde para lamentos de un artista amateur, pero en el preciso momento, la profesora de música, Ana Zamar, comenzó a deslizar los acordes que inmortalizara el venezolano Andrés Eloy Blanco en "Angelitos Negros" y en el acto apareció Ella ¡La cantante!. Alumna  no muy brillante de cuarto grado, en su andar parecía una vestal griega llevando el fuego sagrado hacia el este del templo si hasta parecía levitar o, mejor dicho, caminar en el aire que era donde en realidad la niña se encontraba. Le habían pintado con corcho quemado toda la piel y sus labios eran una desmesura  carmesí que hacía juego con su escotada blusa a lunares blancos. Debido al hecho de no conocer  ángeles femeninos, por muy afeminados que sean, la improvisada cantante de nueve años pudo sentirse toda una mujer y como los focos del escenario la enceguecían hasta impedirle ver al público, que llenaba el Salón  de Actos de la escuela, "el monstruo de mil cabezas" estaba inhabilitado para amedrentarla así que Ella, sin complejos, rompió a cantar.
   -"Aunque la virgen sea blanca/Pinta angelitos negros/Que también se van al cielo/Todos los negritos buenos...!"
  


Poco después, en otro festejo escolar, Ella fue elegida para representar el papel de una gitanilla que gracias a su pandereta pudo disimular lo mal que cantaba las estrofas tristes de "El Mendigo Errante". Era una suerte que José Serrano, el autor de la música, no estuviera presente en la sala si bien Ella se emocionaba con la letra de Carlos Arniches y Enrique García Álvarez:
   Hungría de mis amores/Patria querida/ Llena de luz y canciones/Mi triste vida..."
   ¿A quién pudo habérsele ocurrido que Ella podía cantar en público si no tenía condiciones para hacerlo? Por suerte, la niña pudo sincerarse a tiempo y admitir que cantar no era lo suyo porque lo suyo era pensar. Sí. Sin duda Ella no estaba para cantos; estaba para letras. Buscando el tono de "Canta mendigo errante/Cantos de tu niñez/ Ya que nunca a tu patria/Volverás a ver..." Ella descubrió su voz interior y la negrita cantora, en complot con la gitana salerosa, fueron las responsables de iniciarla  en el camino de las letras.
   ¡Ay, las elecciones! De ellas depende nuestro buen o mal vivir y aunque puedan parecer insignificantes no se debería subestimarlas porque las decisiones no tienen valor en sí mismas; tienen el peso de la entidad que les demos en nuestras mentes que será, en realidad, el que tendrán en nuestras vidas.
   -¿Por qué y para qué tomar un camino y no otro? ¿Hacia donde nos llevan los rumbos que elegimos? ¿Podremos afrontarlos a solas o hará falta andar bien acompañados? Si nuestras elecciones no son tales por ser mandatos familiares (más o menos encubiertos), no viviremos una gran vida pero, si las elecciones son personalísimas nos alimentarán el alma y viviremos nuestra historia con el corazón contento y no una historieta ajena con un nudo eterno en la garganta. No quiero olvidarme de algo que tengo bien confirmado: el éxito económico de una actividad no depende mayormente de la formación o capacitación académica. El triunfo monetario de una gestión laboral es fruto exclusivo de la pasión que seamos capaces de imprimirle y esa pasión es hija única de una gitana (blanca o negra) a la que nunca se pudo desterrar: su nombre es  Vocación y como  tiene bien marcadas las cartas del Destino es ella quien nos lleva a encontrarlo.
 

 
 

miércoles, 12 de octubre de 2016

"Churita"


                 Fanny, mi madre, a los 92 años.
               Un anticipo de mi novela "El Señor de Sumalao"
  
    1930

   La finca de Pedro Maurín  no era territorio exclusivo de mujeres, ahí estaban ellos, fabricando ladrillos de barro para levantar una capilla, o charqueando, sin dejar de cantar como si en las coplas alguien les hubiera escrito todo lo que necesitaban decirse o decir:
   -"A esta copla la encontré
   A orillas de un manso río.
   Qué lindo se entenderían
   Tu corazón con el mío"...
   Parcos. Severos. Brutales... en el camino, sin embargo, se volvían silbadores de tan apegados que eran al mundo de los fantasmas heredados de sus mayores. Según decían, hallándose lejos del caserío era bueno silbar para acompañarse sin desatender, por eso, a tantísimas señales impactantes que se recibía en aquellas soledades donde un temblor de tierra nunca llegaba por sorpresa. Los camperos lo descubrían mucho antes del alboroto anticipado que se armaba en los gallineros porque la extraña quietud de la naturaleza, en estado de alerta, provocaba en aquella gente algo así como un ritmo que ellos podían percibir a toda orquesta.
   Tanto como envidiable oído, las personas de campo solían (suelen) tener enorme percepción interna y si cosechaban fama de incautos no era por dormidos. Era porque en los montes la palabra todavía era sagrada.
   -No firmen nada antes de mostrármelo- No se cansaba de repetirles Maurín pero, no había caso. Aquellos geniales lectores de miradas quedaban ciegos cuando alguien los emborrachaba con palabras (efecto conocido de sobra por los políticos). Si el dueño de "Las Cantoras" no sabía lo que era perder una elección era porque administraba con idoneidad "el sacramento de la palabra". Comisario, Juez, Notario, Intendente... Pedro Maurín se desvivía por servir a todos sin aparentes intenciones de pretender algo a cambio... hasta que se le preguntaba cuánto se le debía por tal o cual gauchada.
    -El voto, mi amigo, contestaba como al pasar seguro de haber conseguido una nueva adhesión.
 
   Desde luego, lo acompañaba  una "señora diez" muy  conocida como "Churita" que en el norte  argentino significa linda, amorosa, gauchita y macanuda. Ella,  sin entender ni jota de política partidaria, era tan caudillo como su marido gracias al don de hacerse querer que tanto desconcertaba a su vecina, la esposa del líder radical Alberto Abraham. Yamila Abraham conocida como "doña Delia" no sólo carecía  de poder de seducción; también de cierta cualidad conocida como "discreción".
   -Una curiosidad, Churita, ¿por qué sembrar tanta papa, y tanta batata, si no es para vender?
   -Aquí la familia es grande. Anteriormente la indiada robaba cantidades industriales. Ahora, que está autorizada a sacar lo que necesita, ya no tiene necesidad de echarme abajo los cercos- Respondía la señora Maurín.
   -Podrían sembrar - refunfuñaba doña Delia.
   -No tienen costumbre, ni tiempo ni fuerzas.
   -La gente como usted los hace haraganes.
   -¡Nada que ver! Yo les doy de comer para que me hagan bien las cosas. En esta finca las chinas no se andan durmiendo de debilidad como en otras. No porque sean indios van a andar con las tripas silbando.
   -Son ociosos, amiga, son ociosos.
   -Son tuberculosos que es muy  distinto. Yo no sé con qué fuerzas trabajan. Cuando miro a un Chirete (chico) con carita de cordero degollado se me parte el corazón. ¿Sabías  que las pastillas McCoy son buenas para...
   -"...para ganar elecciones?"
   -¡Claro! Ahora tienes la receta.
   En realidad no había tal receta. Sencillamente, se nace sabiendo dar como se nace habilitado para recibir desde el más grande de los secretos hasta una rodaja de pan.
   -¡Ay esta mujer!- Protestaba su marido de tanto en tanto. Ordenó hacer empanadas como para un regimiento. A ella le encanta convidar. Sí. Claro que le encantaba. Ella no era experta en demostraciones de cariño pero vivió ofreciendo su corazón aún herido de muerte. Era señorona, distante, diplomática, formal y paciente. Fue una distraída pasajera en los caminos pedregosos de su época y una hermosa viuda joven que afrontó muy sola el desarrollo de cinco problemas entre los cuales el más difícil fui yo que hoy, porque el tercer domingo de octubre es el Día de la Madre en Argentina, modifico el final de un capítulo de "El Señor de Sumalao" para escribir que, efectivamente, mi madre era "Churita".








  
  

miércoles, 5 de octubre de 2016

"Cleptocracia"





   En Argentina el voto es relativamente obligatorio pero, de cualquier manera, en este país nos interesa participar en la elección de nuestros gobernantes. Hasta aquí llevamos cuarenta y tres años de elecciones consecutivas o, lo que es igual, ya hemos elegido a muchos gobiernos que mucho nos han defraudado a tal punto que la semana pasada se reconoció oficialmente que dos de cada tres argentinos somos pobres y uno de cada dos niños crece en la pobreza si no en la miseria  ahora hoy llamada "marginalidad".
   Ahora llega la pregunta interesante: ¿qué significa ser pobre? Entre nosotros un jubilado es tan pobre como la mayoría de las personas que se encuentran en actividad porque los salarios argentinos son miserables. Ser pobre es no tener vivienda digna, es carecer de agua potable, luz, gas y cloacas pero, además, es NO TENER FUTURO porque por mucha ayuda social que recibas, sin educación masiva acorde a las exigencias del futuro, no tienes posibilidad de acceder a la movilidad social y eternamente serás tan sólo UN VOTO asegurado para el sinvergüenza de turno capaz de dar subsidios, y documento argentino, a gente de países limítrofes para acarrearlos como ganado para contar con los números necesarios para su re elección.
   El tema de la educación es tan importante que no por nada los libros y los instrumentos musicales son artículos suntuosos, la escolaridad completa es inaccesible para millones de argentinos, la formación tecnológica es mediocre y escasa, la capacitación científica y cultural tiene muy mala prensa, la excelencia brilla por su ausencia... Desolador ¿cierto? pero a no desesperar: gran parte de los argentinos ¡resiste! y está aprendiendo a elegir a sus administradores y cada día es más corajuda: denuncia, atestigua, no se deja engañar y participa. Nos mintieron tanto que las mujeres estamos demostrando que, si no nos dejamos matar y no nos da poder un marido sino nuestra propia gestión, somos fuertes, capaces y decentes, y los hombres deberían responder por qué razón fatal durante siglos no se ha resuelto el tema de la distribución de la riqueza en este mundo y cada día está más concentrada en menos gente. Desde luego,  ni ellas ni ellos  por separado podrán reparar tamaña injusticia pero habrá que apostar a la excelencia. Cuando un país como Argentina, privilegiado y sub poblado, resulta ser una gran fábrica de pobres quiere decir que sus pobladores han caído en  trampas culturales mortales como lo es suponer que no está mal si los gobernantes "roban pero hacen". ¡Mentiras! si roban NO HACEN más que usar el poder en su propio beneficio y entonces queda claro que el ejercicio de la política partidaria puede ser el mejor negocio cuando los votantes no son ciudadanos con mayúsculas. Ser CIUDADANO es estar alerta incluso en las charlas cotidianas. En cierta oportunidad, alguien me dijo algo que suelo repetir en broma:
   -"El que presta un libro es un tonto y el que lo devuelve es más tonto aún".
   NO SEÑOR. El que presta un libro es una persona generosa y quien no lo devuelve es un gran desagradecido y, como si fuera poco, es egoísta porque el prestador de libros dejará de serlo.
   No hay trampa más efectiva que el eufemismo porque el cinismo es puro veneno y en vez de decir de alguien que es un "fuera de la ley" digamos, mejor, que es un delincuente y no repitamos que matar es un error: es un crimen y terminemos con el amparo a la infidelidad porque no es poca cosa: es una traición. Que todos podemos ser traidores y traicionados es otro tema. Lo concreto es que hablando honestamente no seremos tan buenos abogados pero seremos mejores ciudadanos y, volviendo a tantos que llegamos a fin de mes con la billetera vacía y la tarjeta arrasada, voy a unirme a una excelentísima persona como lo es el médico, músico, periodista y escritor, Nelson Castro para decir con Él:
    -"Votar ladrones no es gratis y si no dejamos de votar delincuentes: terminar con la pobreza seguirá siendo una quimera".
Uno de cada dos son pobres
(¡Qué vergüenza!)
 
  
 

miércoles, 28 de septiembre de 2016

"El Anillo"

Experiencias de la vida real.
    Viviana es muy joven. Vive enamorada del arte y lee todo lo que puede es decir, no tiene un pelo de zonza si bien algunas veces pareciera serlo por causa de su gran timidez  tan seductora  para Ariel, su compañero de andanzas por la vida. En realidad no es fácil imaginar al uno sin el otro así como no es posible concebir un domingo sin el almuerzo compartido con sus madres. En uno de ellos Viviana tomó coraje para pedir prestado a la suya un anillo de la abuela para cierta gran ocasión. Por supuesto, la sortija cayó en sus manos con toda suerte de recomendaciones y, vaya uno a saber por qué, Ariel no la pudo mirar con buenos ojos: esa joya era valiosa y, por tal motivo, una insoportable responsabilidad y conste que Él aún no tenía noticias de que "el miedo es un angel exterminador"... hasta la noche de la fiesta cuando al abandonar el salón, en el momento de subir al coche, Viviana hizo un giro desafortunado y el anillo rodó por el asfalto sin que hubiera manera de recuperarlo.
   Fue inútil buscar razones para la pérdida porque no las había como no hubo explicaciones para la dueña de la reliquia de modo que el accidente fue reportado al silencio: La madre de Viviana pensó que a su hija le costaba devolvérsela y no le pareció extraño, ni de mal gusto, que su única hija quisiera conservar algo tan valioso de su abuela de modo que no la reclamó. Por su parte, la hija culposa vivía esperando el momento oportuno para decirle a su madre lo que nunca hubiese querido decirle pero, se sentía desfallecer toda vez que intentaba hacerlo y la mala noticia siempre quedaba para mejor ocasión.
   Todo parecía seguir su marcha habitual -porque no suelen ser visibles los matices de la vida cotidiana- y el almuerzo ritual del domingo en familia no ofrecía más aderezo que un gol de media cancha o un chisme ocasional. Cada fin de semana había cambio de cocinero porque en aquel cuarteto cada uno era especialista en varias recetas complicadas.
   Un año después de perdida la joya de la abuela, Viviana preparaba en casa materna las empanadas más gloriosas de su vida. Ella, que no aceptaba entrometidos en "el rincón de las hornallas", aquél día solicitó un mojito cubano que Ariel corrió a preparárselo. Antes del primer sorbo, Ella le dijo:
   -Ya que estás ¿me alcanzarías el comino?
   No le pongas poco picante -solicitó Ariel mientras le acercaba el frasco del ají molido y fue entonces que ¡Ay, Dios! ¡La sortija perdida en el asfalto estaba de lo más bonita en ese envase vulgar y silvestre! Se veía  tan magnífica, recostada sobre la alfombra roja picante, que  ambos enmudecieron. Abrazados como entre sueños Viviana apretaba a la sortija con todas sus fuerzas  en un puño como para confirmar que la había recuperado. Sin decir esta boca es mía, la guardó en el bolsillo de la camisa de un Ariel casi a punto de enloquecer.
   Ya de regreso a casa. Viviana intentó las más variadas explicaciones acerca de la reaparición del anillo perdido nada menos que un frasco de la cocina de su madre.
   -Abuela me lo devolvió
   -¿Te parece? Atinó a decir Ariel.
   -O serán los duendes.                   
   -No empecemos con zonceras.
   -Esto hay que contárselo a  Ely
   -¿Quién es Ely?
   -Una clienta
   -¡No se lo cuentes!. No se lo cuentes a nadie ¡por favor! porque esto no se puede creer.
   El resto del camino fue a puro silencio. Viviana se resistía a intelectualizar sus intuiciones porque quién sabe si los milagros no son realidades perfectas. Una vez en casa, su pareja no pudo esquivar la trampa de una obviedad.
   -¡Aquí pasó algo!
 

miércoles, 21 de septiembre de 2016

"¿Qué tal ?"

 
 
   Por motivos numerosos, por dinero entre ellos, la mayoría de las personas accedemos a  actividades lucrativas que impiden hacer algo así como vivir. Es común morir sin saber qué rostro, qué marido ni qué hijos tuvimos. Incluso desconocemos nuestra voz en un grabador, o frente a un micrófono, al escucharnos por primera vez debido a la  miserable atención que podemos prestarnos todo el tiempo que "estamos en actividad" o viviendo como autómatas perfectos claro que siempre alegando, a viva voz, ser gente muy ocupada. Vivir en infracción con nosotros mismos no tiene importancia mientras se pueda decir de nuestra pobre humanidad que somos grandes "trabajadores" a quienes, sin embargo,  el dignísimo  trabajo de desarrollarnos personalmente nos aguarda de por vida. Nada de atendernos ni entendernos. Como personas tan atareadas  ni siquiera tenemos pensado lidiar con nosotros (¡cómo si fuera tan fácil!).
 
   Para personas que casi no existen, por estar siempre ocupadas, la más remota posibilidad de que pueda producirse un encuentro consigo mismas las aterra: no vaya a ser que se encuentren con el  lobo que gusta vestirse de jubilado porque, si tal cosa sucede, el alma  duele en la garganta y es un nudo que ahoga con intención de matar. Así lo explican muchos descartados de la marea productiva al mendigar "cualquier empleo" que sirva de excusa para peinarse y continuar estando presentables ya que sin imposición de horarios, y obligaciones, se convierten en partículas adheridas a la pantalla de un televisor o de una PC.
   Demasiado tarde el jubilado se entera de no haber sido, ni por asomo, el personaje que le habían hecho creer que era. Resultó que fue tan sólo una máquina puesta a punto por los modernos mecanismos de producción que apelan a la vanidad de las personas ofreciéndoles, mientras funcionen y sean útiles, un universo sustituto de sonrisas, de gratificaciones monetarias, que sirven de gasolina para mantenerlas en marcha todo el tiempo que haga  falta.  Esto no sería tan doloroso, ni evidente, si los humanos aparatos no fueran desechados cuando aún tienen considerable carga de energía solar. No siempre  es un moribundo quien queda fuera de circulación como asalariado ya que suele ser alguien muy vivo que siempre peleó para que lo emplearan hasta que sus últimos empleadores decidieron eliminarlo usando la herramienta de la "Liquidación Final de Haberes" que apunta a una muerte social, como tantas, con el agravante de que no es fulminante y puede ser demasiado lenta. El lenguaje coloquial lo grafica muy bien cuando de alguien asesinado a golpe de desempleo se comenta, con naturalidad, que "lo liquidaron".
   
   Por suerte no siempre es tan así porque el expulsado del mercado laboral sigue siendo un ciudadano de este mundo con sus asignaturas pendientes que espera con ansias poder concretar y, por primera vez, tendrá oportunidad de "hacer la  suya" mandando al diablo el reloj y el dichoso calendario. Por cierto ni le hablen de reglamentos o disposiciones administrativas y mucho menos de órdenes de ninguna especie porque no tiene pensado tener más jefe que su divina persona y, para que sepan todos, NO TIENE PENSADO ENVEJECER por muy añoso que pueda llegar a ser ¿Qué tal?.  

miércoles, 14 de septiembre de 2016

"Atrevida Esperanza"


   Desde siempre me acompaña la suerte de poder tratar con personas que leen bastante, investigan, crean, proponen y, generalmente son muy talentosas en sus profesiones o tareas cotidianas por muy modestas que sean. A todo esto mi pequeña desventura consiste en nada menos que chocar  a cada rato con el pesimismo visceral de tan brillantes personalidades que no tienen el menor reparo en hacerme engranar cuando me recitan, con José Santos Discépolo, que "el mundo fue y será una porquería/ en el 510 y el 3000 ¡También!
   ¿Por qué tanto pesimismo cuando está en nosotros, los humanos, poder modificarlo TODO? Sin ir más lejos nuestro planeta. Está casi irreconocible porque lo estamos modificando día a día con nuestras propias manos para bien o para mal. Para bien al adaptarlo a nuestras humanas necesidades y para mal porque lo destruimos con nuestras propias necedades y el meteoro que amenaza con  impactar a la tierra, dentro de doscientos años, podría ser la confirmación exacta de que los humanos somos un experimento fallido como los dinosaurios.
   Sin detenerme en esta posibilidad me siento cómoda en la oportunidad que todavía tenemos de hacer de este mundo un hogar confortable ¿Ganas de contrariar? ¿Afán de discutir por discutir? ¡Qué esperanza! Mi desvelo por la decorosa supervivencia de mi especie en este mundo es una fiebre que necesita optimismo para ser controlada porque no es un síntoma cualquiera; es una señal de alerta ya replicada en millones de personas para que, como  partículas cósmicas al fin, podamos re direccionar el  sentido de nuestros pasos como  viajeros de la eternidad. En lugar de ser vagabundos perdidos en el espacio de las cosas, bien podemos ser dueños, y señores, del tiempo que el universo nos presta  para construir destinos gloriosos.
   Ser todavía menores de edad nos hace girar constantemente alrededor de nuestro cerebro. Crecer significaría orbitar en torno al corazón que nos ofrece las herramientas más sofisticadas  para transformar realidades a partir de modificar interpretaciones equivocadas por no decir imbéciles.
   
   Escribí "corazón" por no decir intuición, por no decir consciencia, ni mente ni alma ni ser interno, ni siquiera espíritu... y lo hice con  mala intención porque tengo para mí que el cerebro es inconsciente; él busca resultados no conveniencias o inconveniencias y ahí está el peligro mientras que, ya lo dijo Alfredo De Musset, "golpéate el corazón, ahí está el genio". Sé muy bien, además, que ahí  está siempre alerta mi querida Esperanza con mucha más energía que la Fe porque Esperanza no es una pasiva espera, ni una confiada vigilia, ni es simple sugestión o creencia ciega. Esperanza es esa gran  atrevida que nos moviliza con sus buenas razones: "si A sucede puede ocurrir B, si B se concreta ya estaremos en C..." y porque la Esperanza no es tonta soy su más fiel colaboradora y trabajo a toda máquina para ella es decir, para mí o, lo que es igual, para USTED aunque usted no sepa que todos somos UNO ni lo quiera saber.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

"¡Culpables!"



    La imagen de una secuencia fotográfica a cargo del reportero ruso Alexei Druzhinin que capturó el  encuentro entre Barak Obama y Vladimir Putín, durante la cumbre del G-20 en la ciudad china de Hangzhou, se propagó por el planeta  a velocidad supersónica porque se esperaba de ellos mucho más que un saludo o una pose para las redes sociales. Se esperaba, en realidad, que se apiadaran de las víctimas de la guerra que ambos promueven en Siria por diferentes motivos. Pero no. El tema principal de la reunión bilateral estuvo centrado en los corredores "humanitarios" que nos son otra cosa que la confirmación fehaciente de la crueldad humana puesta de manifiesto en toda contienda bélica.
    Los jefes de las dos potencias mundiales simularon una reunión de noventa minutos para nada es decir, para que sus punteros  sigan negociando la paz en Siria "respetando el derecho internacional" según el amigo Putín.
    La palabra "respeto" es la primera que siempre violaron los amos del mundo en todas la épocas y parece ser la última en ser pronunciada por  el concierto de las naciones puesto que no se da un solo paso para que haya paz en este mundo. Todos tenemos algún conocimiento referido al tema del negocio de las armas y es bien sabido que muchos pueblos soportan pruebas sobrehumanas porque, sencillamente y con total impunidad, sus gobernantes deciden luchar por su fe, o su querida ideología, a costa del sacrificio ajeno. Así las cosas, la palabra "respeto" en boca del presidente ruso es una broma de pésimo gusto.
    La guerra en Siria sólo se detendrá  cuando los líderes mundiales ya tengan otra en marcha, por ahí nomás, y las víctimas de sus locuras, los refugiados bélicos, tendrán que reinventarse para sobrevivir lejos de su aire, de sus tierras y su cultura. Nunca más actual el concepto de que "El Mundo es Ancho y Ajeno" del peruano Siro Alegría si pensamos que el común de los mortales no tiene representación legítima en los foros internacionales y ni falta que hace tener presencia  en tales escaparates de baratijas para la opinión pública que sería mucho más poderosa si no estuviese manipulada por la política.
    


En tanto que la historia de la humanidad aún  se reescribe a  toda furia con sangre, destrucción y sacrificios, no hay más remedio que aceptar que el espíritu de la raza humana  todavía es muy joven y que a la mayoría de edad se accede con la suficiente cantidad de errores. Aquí sólo puedo decir que los presidentes de Rusia y Estados Unidos, con actitudes tan perversas como las que acaban de tener con  Siria, se declararon pública y descaradamente ¡CULPABLES! por ser aliados de la muerte inmerecida de tantos  hermanos que sólo pretendían acceder al derecho propio de ser sanos, prósperos y felices.
 
 

miércoles, 31 de agosto de 2016

"Leer y Escribir"


    Mucho antes de aprender a escribir la humanidad aprendió a leer: en las huellas de los animales, en la gestualidad que crecía con  significados nuevos, en la naturaleza, en las estrellas... y no es extraño que las primeras escrituras humanas contengan más dibujos que letras. Tampoco es desopilante la expresión: "aprender a leer y escribir". Desde luego, para que hoy exista lectura idiomática primero debe haber algo escrito en alguno de los idiomas de la tierra y, está de más decir, que la razón del comentario inicial era destacar la importancia del Lector que el 24 de agosto, cumpleaños de Jorge Luis Borges, tal vez no haya celebrado su día por no haber leído la noticia de que, en su honor, hubo "poesía en el aire" en muchas esquinas de Buenos Aires. Yo celebro al Lector todo el tiempo porque para él escribo mucho antes de saber hacerlo con todas las letras y porque si algo me hace bien es leer.
   Hija de padres lectores, yo guardo en la memoria títulos de obras que nunca he leído. Las recuerdo, simplemente, porque figuraban en la biblioteca de mis padres y por tal motivo tengo noticias de "Flor de Durazno" de Hugo Wast; "Aura o las Violetas" de José María Vargas Vila; "Carmen" de Próspero Merimé; "El Collar de la Reina" de Alejandro Dumas y libros tan gordos como "El Desenlace del Drama Mundial" de Fernando Chaij.
  
La celebración de mis seis años fue coronada con la búsqueda de la agasajada porque, harta de tanto jolgorio, encontré refugio en la habitación de mis padres donde me encontraron plácidamente dormida y muy abrazada a "El Deseado De Todas Las Gentes" de Elena G. de White que me regalaba unas ilustraciones de verdad conmovedoras.
   De tanto leer terminamos escribiendo nuestras propias historias y cuántas veces uno cae y se levanta alrededor de un sentimiento, o de una idea, y cuánto es el placer de alcanzar el triunfo de expresar -exactamente- lo que deseábamos comunicar. Es que cuando soltamos la mano aparece la pluma del ángel  que nos dibuja el corazón de las palabras y, si somos capaces  de darle piedra libre al duende de las letras, seremos dignos de sentir el encanto del mundo de las ideas. Cuando llegamos a ese clímax, una banda de música inefable recorre nuestra ciudad, nos atraviesa como partículas de todos los colores y ya podemos sentirnos invitados a la fiesta de escribir.
   Escribir es mucho más que "decir algo". Es encender luces y apagar fuegos; es morir y revivir continuamente pero, no es tan importante como leer porque leyendo somos universos recreadores donde las señales emitidas por otras mentes se convierten en partículas de energía que terminarán siendo tendencias que, como pequeños o grandes faros, darán señales al futuro.
El autor de "Ruinas Circulares", el escritor en lengua española más grande del siglo XX, ¿saben qué dijo?
   -"Muchos están orgullosos de lo que escriben. Yo estoy orgullosos de lo que he leído".
  

domingo, 21 de agosto de 2016

"Regalos del Cielo"

 
   Día del niño.  ¿Del asesinado antes de nacer? ¿Del que lo tiene todo porque nació en cuna de oro? ¿De aquel que mendiga en el portal de una iglesia o por las calles del mundo? ¿Del nene que descubrieron entre los escombros de un edificio bombardeado en Siria? Tal vez el "Día del Niño" sea también el de "La Humanidad" desde que todos cargamos con uno aún sin sospecharlo y no debe haber quien no le daba un mejor trato.
  Ser niño no significa ser ingenuo. Significa ser recién llegado y, por lo mismo, estar desprevenido. Sólo eso. Y nada menos que de esta humana situación se aprovechan los piratas de aviones que van para La Infancia. Nos parece natural ver chicos trabajando cuando lo que debieran hacer es jugar y aprender lo necesario para sobrevivir con algún decoro en esta civilización que se suicida con cierto glamour porque, al hacerlo, supone que "progresa" o imagina que va en dirección correcta hacia el paraíso tecnocrático que es todo a lo que puede aspirar desde que se ha quedado sin sueños de libertad.
 Así como se nos antoja normal la infancia sin familia, al final de cuentas nos parece simplemente anecdótico el desamparo de tanta niñez aplastada por las guerras que no son otra cosa que un largo romance que los humanos tenemos con la muerte. Romance interesado, comercial, con final abierto, que espera de sus protagonistas compromiso y empeño porque hay algo que no debemos olvidar: La Vida que se nos ofrece gratis, una vez desairada se hace la interesante y sale caro reconquistarla; cuesta mucho volver a contar con sus favores.
   Que los niños son La Vida no es ninguna novedad  pero no por ser regalos del cielo son baratijas porque son joyas de precio incalculable y ya que les hemos dado un lugar en el calendario no olvidemos el espacio que tienen merecido en la historia de la humanidad. Estas potencialidades merecen respeto y atención y una de las señales de esos dos merecimientos es el Conocimiento que no se les debe regatear para que no terminen sus día como  gente sin cabeza siguiendo a una manada de humanos aparentes que por andar detrás de mentiras, o de ficciones, no saben por dónde caminan ni ven el tren que terminará con ellos.
    Nos encanta que los chicos se lleven bien con la tecnología pero, ¿esto no debería suceder después de hacer buenas migas con ellos mismos y sus semejantes? Entienden mucho de cibernética pero, ¿sospechan para qué han nacido o qué vocación tienen? Están muy conectados con el mundo pero digamos la verdad: con lo único que cuentan es con un aparato al que se han adherido por pura soledad. Son nuestros hijos pero ¿tenemos idea acerca de quiénes son en realidad y, sobre todo, qué necesitan? No son preguntas para niños; pero son formuladas pensando en ellos porque los Menores están en este mundo porque sus Mayores lo hicieron posible.
   En este día de agasajar a nuestra gente menuda, no estaría de más recordar que si bien el pasaje a la vida terrena es gratis, la permanencia entre los humanos no lo es y muy cerca nuestro hay un corazón de niño que espera la cuota de amor que seamos capaces de darle.
  
  

viernes, 12 de agosto de 2016

"La Gaviota Misteriosa"

            Mi recuerdo para Daisy


   Daisy era picante por temperamento. Su placard la delataba coqueta -y actualizada- de modo que sus nietas lo asaltaban cada fin de semana en solapado intento de parecérsele porque era bueno ser como Daisy en aquella tribu que parecía una familia. Abuela proveedora de propios y ajenos, bien pudo haber tenido una vejez de holgura económica pero su dinero fue siempre a parar en los bolsillos de quienes amaba más que a ella misma: tres muñecas, y un osito demandante de cariño. Esos cuatro nietos fueron los destinatarios de todos sus trabajos hasta bien entrado su otoño y, cuando debió marcharse, lo hizo sin despedirse pero tan digna como había sabido vivir en este mundo.
   Daisy no era devota de ninguna religión. Practicaba un sincretismo personal que desembarcaba en estampas de santos y fotos muy vecinas en el momento del encendido de alguna vela o de ensayar una plegaria. La experiencia religiosa se reducía al silencio sagrado a la hora de tomar mate cuando su querida soledad era el clima perfecto para profundas cavilaciones. Todos respetaban esos silencios aún los que necesitaban decirle que querían comprar un alfajor lo cual era lo mismo que abrir las puertas de alguna entidad bancaria del cielo.
   Es frecuente la devoción por las abuelas; lo raro es el intento de identificarse con ellas pero, cuando una nieta de Daisy necesitaba una psicóloga no era por mucho tiempo porque bastaba que la profesional arriesgara una simple pregunta: ¿A quién te pareces? Con responder a ese interrogante el conflicto quedaba al descubierto.
   Esta mujer amorosa, inquietante y luchadora, no sólo  invirtió dinero en los suyos; también a cada paso les fue dejando pinceladas de vida como aquella que apareció cuando la despidieron en aguas del Río de la Plata. Rioplatense de ley, Daisy dejó bien claro su deseo de que sus cenizas fueran esparcidas en las costas de su inolvidable Uruguay. Cumplir ese mandato costó mucho porque sus nietos hubiesen querido preservar lo que quedaba  de La Nona lo cual, sin embargo, no autorizaba a contradecirla y así fue como, desafiando al suplicio que llega con la pérdida de alguien tan amado, Paulita y Roxy iniciaron el viaje más corto y más largo que dos nietas doloridas puedan compartir. Adoradas por Daisy, esas dos bellas mujercitas se le parecían bastante en ese apego ancestral por lo ritualístico que nos permite codificar -a nuestro modo- todo aquello que nunca podremos comprender y aquel día triste  ambas estuvieron embarcadas en dos viajes simultáneos: uno por el río y otro por aquellas frases y actitudes frecuentes de quien les enseñara no solamente los artilugios de la coquetería; también los de la supervivencia. Pasada la primera hora Paulita sintió que había vivido varias vidas recordando a la "Yaya". Roxana vagabundeaba en el mar  de la tranquilidad de haber sido generosa con quien mejor le enseñara que "cuanto más damos... más tenemos para dar". Había heredado de Daisy su falta de diplomacia pero, en cambio, guardaba en su pecho la mejor copia de aquel corazón tan grande que, en cuestión de minutos, iba a echarse a volar.
Los últimos rastros de La Nona debieron ser dispersados en tierra firme  pero, por causas burocráticas fueron entregados al agua muy cerca de la costa uruguaya. Sus nietas miraron la hora sin verla es decir, para olvidarla. Se pusieron de pie sin darse por enteradas porque no deseaban hacer lo que hacían y se llenaron de vida los ojos cuando les pareció que las lágrimas eran, sencillamente, pura niebla del río. Cada paso que daban pareció guiado por un gran maestro de ceremonias y fue todo tan perfecto que el viento delicioso del mediodía quiso hacer, con lo que quedaba de la abuela, una pirueta inesperada: dibujó una gaviota recién liberada que se dejó ver lo suficiente como para que Paulita y Roxana pudieran aplaudirla y descubrir cómo es de fácil el regreso al infinito.

 

viernes, 5 de agosto de 2016

"Antonio y Benito"

      Experiencia de un niño solo


    Ser hijo único ofrece la ventaja de vivir en una casa grande por pequeña que sea. Puedes disponer de los ambientes como se te antoje y disfrutar de la buena compañía de un ángel, un duende o de tu propia soledad. Antonio era feliz compartiendo sus andanzas con seres que sólo a él frecuentaban y sus cinco años no reclamaban compañía para sus juegos.
   Casi siempre su casa materna estaba repleta de visitas de modo que el niño no siempre contaba con espacio propio y la tarde de este recuerdo era lluviosa con una procesión de tías preparando buñuelos en la cocina. Por supuesto que Él moría por esas delicias pero se hacía el desentendido porque, de asomarse al rincón de las señoras, seguro tenía que soportar sus arrumacos cuando los chicos como éste son reacios a las demostraciones de cariño como si no lo necesitaran o porque, tal vez, lo que demandan es paz.
   Estaba Antonio de lo más tranquilo en el comedor lidiando con uno de sus tantos trenes averiados cuando descubrió a un señor, a quien no había visto antes, cómodamente ubicado en el sillón de la abuela. El chiquilín no pudo menos que sorprenderse pero, antes de amilanarse se acercó con confianza al anciano que lo observaba con tan amoroso interés. Si bien era un extraño, tenía cierto aire de familia sobre todo en el hablar:
   -Hola Tony ¿Cómo te va?
   El bajito interpelado no pudo responder porque en eso llegaban los famosos buñuelos y el visitante pasó a segundo plano pero sólo por un minuto porque el nene de la casa eligió dos buñuelos:
   -Uno para mí; otro para el señor
   -¿Señor?
   Antonio quiso hacer las presentaciones del caso... pero el fantasma se había evaporado.
   -¿Dónde estaba?
   -¿Qué le dijiste?
   -Y Él qué te dijo...hasta que el pibe se hartó de tanta pregunta imbécil y dejó a las mujeres en el comedor hablando todas al unísono como era habitual. Lo último que alcanzó a escuchar fue un comentario de rutina:
   -Este chico me preocupa.
   En realidad, como lo que sucede en la vida de un niño importa poco, o casi nada, no se habló más del encuentro entre Tony y su dudoso visitante. ¡Son cosas de chicos! Pero es a los chicos, precisamente, a quienes se obliga a adoptar comportamientos de adultos como lo es celebrar el Domingo de Ramos sin saber de qué se trata.
   Poco tiempo después del dudoso relato de Antonio acerca de su amigo, invisible, el nene salió de "Misa de Once" casi bañado en agua bendita con su ramo de olivo abrochado a una estampita  que ya en casa pudo observar con la debida atención y, una vez más, alborotó al clan femenino de la familia. Con ella en mano, se atrevió a comentar  con gran entusiasmo:
   -¿Ven? este es el señor que me saludó el otro día en el comedor. Aquél que se fue... sí... ¡es Él! insistió con emocionada sorpresa.
   La figura que Tony terminaba de reconocer era la de alguien a quien le debía su segundo nombre que, hasta ese momento, era desconocido por Él. Antonio se llamaba también Benito como el señor de la estampita religiosa y, por tal motivo, San Benito no sólo era su santo y seguramente protector. Además era la absoluta confirmación de que Antonio se llamaba también "Bendito" que es lo Benito significa en latín.
   Demás está decir que este nombre podría haberle otorgado enorme relevancia personal pero ¡nada de eso!: ni siquiera le produjo alteraciones en su debilidad por los dulces y es el día de hoy que, cada vez que se sirve una exquisitez, lo  hace por partida doble y con doble dudosa intención:
   -Una para Antonio. Otra para Benito.
 

viernes, 29 de julio de 2016

"¡Hola Futuro"!

 
 
   Esa mutante, gigante y extraña, que es La Humanidad ya cumplió con el trabajo sucio que debió hacer hasta hoy y está cerrando ciclos de muy dolorosos aprendizajes. Desde el preciso momento de inventar su primera herramienta, la formidable evolución cerebral del homínido no se detuvo: tampoco su trayectoria. Después de abandonar el campo para mudarse a la fábrica y de ahí a la oficina, como simple empleado, hoy está de vuelta a casa porque la máquina está ocupando su lugar en todas partes.
   En cinco ciudades europeas se están probando los autobuses sin conductor y el transporte ecológico del Japón será conducido por GPS. Habíamos comenzado por dejar de lavar platos, y ropa, muy poco después de haber superado la barrera de tiempo/espacio en los cielos cercanos para terminar viajando por el infinito. Ya ni siquiera hacemos cuentas y estamos tentados a dejar de pensar a tal punto que son mayoría los países que cayeron en manos de delincuentes...¡porque los electores no somos capaces de elegir bien a los candidatos! Si no sabemos comprender un texto; mucho menos una propuesta electoral.
   El ser humano está asustado. Se quedará sin empleo estatal y sin trabajo esclavo. Dentro de quince años no tendrá nada que hacer dentro de las finanzas ni de la producción ya sea de bienes o de alimentos y se verá convertido en un simple consumidor de lo que le puedan ofrecer las máquinas. En países como Suiza y Finlandia se están agilizando los trámites para acordar un renta de subsistencia universal que deberán otorgar los gobiernos por necesidad de mantener la dinámica de los mercados. La distribución de la riqueza que fue incapaz de hacer la política lo hará la tecnología que, en pequeña escala, ya se está haciendo con los subsidios desde hace bastante tiempo. En resumidas cuentas, nos pagarán para que sigamos vivos y compremos, nos darán un sueldo para que "trabajemos" de consumidores. Cumplido ese rol, seremos libres de generar ingresos como productores de arte, ciencia, tecnología y, además, como proveedores de valores estrictamente humanos que serán muy cotizados.
   El ser humano está perplejo. Las creencias, las ideologías y las diferentes pinceladas culturales que han reducido su entendimiento, durante siglos, ya dejaron de tener vigencia porque ha llegado la hora del desarrollo verdaderamente PERSONAL porque no tendremos más remedio que ocuparnos de nuestro SER para no bajar los niveles de expectativa de vida que  se están reduciendo por causa de enfermedades sociales como lo son las adicciones, la violencia, el estrés y el suicidio. Señoras y Señores: ya no quedan excusas para posponer la tarea de  comenzar a ser HUMANOS con todas las letras.
   El ser humano está inquieto. ¿Y si por ociosidad nos entregamos a la carrera armamentista? Sería una efímera posibilidad pues más temprano que tarde, para salvar el pellejo, nos veremos obligados a reemplazar dinero y estupideces por valores. Por lo pronto, para que la transición no sea tan dolorosa, hay que modificar el chip de nuestro cerebro. Comprender que el bienestar no está en el shopping; está en nuestra mente. Hace falta reprogramarnos a toda velocidad porque el señor futuro no nos está esperando y, según los entendidos, nos está dejando atrás.
No deberíamos hacerle un desaire cuando nos ofrece una vida digna de ser vivida porque, en lugar de rifarla trabajando para otros, la honraremos cultivando nuestros dones. Una vez recuperado el capital/tiempo tendremos entre manos el derecho de disfrutar de nuestros seres queridos,  de las bendiciones de la  naturaleza y hasta del arte del ocio. Gracias a las máquinas, tendremos piolín no sólo para recorrer nuestro mundo; también para explorar el universo y, sobre todo, para estar conectados y en paz con el dios de nuestro corazón.

 

viernes, 22 de julio de 2016

"Luces y Sombras"

    Nebulosa del Águila
 
   
   Seguramente nuestros ancestros fueron capaces de emocionarse con el lucero del alba, la luna, Las Tres Marías, o cuando descubrieron a Sirio con su satélite que desde tiempo inmemorial se llama "Cachorro". Más tarde comenzaron a dibujar en el cielo y ante sus ojos asomaron Las Pléyades, Andrómeda, Orión y tantas otras hasta que hoy la tecnología nos regala tan nítidas imágenes del universo que hablamos de constelaciones, y galaxias, con la perfecta noción de que se trata nada menos que de nuestro "vecindario cósmico". Ha llegado a tal punto la información interestelar que no hace falta ser astrónomo para hablar sin saber de los agujeros negros, por ejemplo, y la mayoría de los mortales tenemos una decorosa idea de lo que es una supernova, o una enana, y ¡qué actualizados! claro que no siempre información es conocimiento.
   El universo es un libro recién abierto por los humanos y lo que alcanza a mostrarnos de él la indiscreción de los satélites es sobreproducción de polvo estelar, explosiones indescriptibles,  coaliciones formidables, energías extrañas para nosotros  que se cuelan o desbarrancan por todas partes, demolición y reconstrucción, presencia y ausencia, atracción y rechazo, luz clara y oscura, todo un espectáculo de terror que, visto a distancia sideral, ofrece las más bonitas imágenes de lo que es la violenta expansión del firmamento. Cuando miramos la oscuridad del cielo, que por una gentileza del sol durante el día podemos ver azul, se nos ocurre que el único movimiento estelar es el de las nubes. Sucede que para los habitantes terrenales, la gestión de los opuestos en el espacio es tan imperceptible como lo es en nuestro mundo interior. ¡Qué extraño! pero, se nos ha negado capacidad para percibir la batalla entre  luz y  sombra que no se dan la más mínima tregua en la particular geografía de la condición humana  que, por muy instalada que esté en nuestros propios genes, está más alejada -de nuestra comprensión-  que la más remota de  las estrellas.  
   Si sabemos casi nada acerca de quiénes somos, en realidad, tal vez se deba a que  nos asusta la idea de ser  microscópicos universos expandiéndonos en tiempo récord: apenas casi un siglo miserable que es demasiado poco para hacer todo el bien y todo el mal. (¡Qué sabiduría la cósmica!)
   Sin aceptar la idea de que nacemos malos o buenos, mejores o peores, pienso en cada uno de mis congéneres como si se tratara de un simple haz de energía al acecho. Sí. Creo que somos energía operando sin cesar aún cuando dormimos y, por tal motivo, tan poderosos que supernovas o enanas, soles o estrellas de barrio, planetas o satélites, todos podemos alumbrar y tenemos energía de sobra para hacer de nuestra familia, de nuestro barrio, de nuestra ciudad, de nuestro país y de este mundo, un lugar amable para vivir. Si las sombras de la ignorancia y el odio nunca duermen; a la luz del conocimiento, y el amor, le toca redoblar el paso sin permitirse un respiro.

viernes, 15 de julio de 2016

"¿Amigos?"

    Gracias a la posibilidad de cambiar que le fue graciosamente concedida  al género humano y, suponiendo que a él pertenezco, a lo largo de mi vida he cambiado más de una vez mi concepto de "amistad". En la adolescencia eran mis amigos aquellos que, a mi parecer, eran como yo porque actuaban de manera similar a la mía y no sólo eso: teníamos la misma facha, hablábamos el mismo argot con idéntica desfachatez y nos sentíamos geniales sólo porque así se nos antojaba... hasta enterarnos por sorpresa de que no hay dos personas iguales y que, para colmo, la gente cambia todo el tiempo en un extraño intento conocido como "crecimiento" lo cual significa que, al crecer, los  amigos brillan por su ausencia.
   Pasado el chubasco, pude concebir a la amistad como una maravillosa cofradía que encendía las luces de mi alma en un amable rincón de pertenencia que hacía las veces de círculo protector. Al poco tiempo me llegó otra sorpresa: las fraternidades se cierran o desaparecen hasta que lo único fraternal sigue siendo el saludo y gracias.
   Hoy, aquí, en el otoño de esta vida, los amigos son mis hermanos del alma. Son aquellos vecinos de ideales y amorosos compañeros en la eterna empresa de los sueños porque amigo es quien tiene una misión muy hermana de la nuestra, el que habla nuestro idioma existencial, el que frecuenta esos lugares comunes de la vida cotidiana y, de no ser así, va por nuestro camino tal vez con diferente premura pero ¡muy cerca! deseándonos lo mejor. Nunca olvido a Mario Arregui que solía decirme con frecuencia: -" No sabes cómo quisiera que tengas fortuna. No mucha. Pero la suficiente para las piruetas que sabe hacer tu corazón".
Hechiceros, protectores, generosos, incomparables, geniales maestros son los hermanos del alma a quienes deseo saludar este 20 de Julio "Día del Amigo" y, ya que estamos, los quiero agasajar con una preciosa página de Gabriela Mistral en su "Desolación"   
  -"Me hablaron de ti alabándote y la alabanza subió a mis entrañas como suben  los vapores del mar.
 Hablaron de ti ensangrentándote con palabras numerosas y te miré en mi corazón y eras puro como la escarcha que amanece dormida en los cristales.
Callaron un día tu nombre para pronunciar otros en glorificación ardiente pero el tuyo, que ya nadie pronunciaba, estaba bien presente como la primavera que cubría de verde los campos aunque nadie estuviera cantándola a esa hora diáfana".

P/D 
Para la AMISTAD olvidar es gestión imposible.