sábado, 10 de enero de 2015

Ejemplo Divino Tesoro



¿Autoridad? ¡Qué autoridad! Las instituciones que la ostentaban -familia, estado, religiones- están en bancarrota. El individuo se siente a la intemperie por mucha protección que simulen darle el dinero y la asistencia tecnológica. Si la soledad indeseada es epidemia social, en estos días, podría deberse a que el ser humano no se siente cómodo entre sus congéneres que casi como decir con Él en persona. Sucede que desde cualquier lugar de la tierra alguien está atentando en contra de su supervivencia ensuciando el aire que respira, o el agua que necesita beber, así como -en su narices- lo acorralan las ambiciones ajenas que no tienen por qué ser inferiores a las suyas.
A estas horas se podría suponer que cualquier control o dirección son imposibles pero, hay una maestría aliada de la humanidad que es la del ejemplo. Aunque la palabra esté desvirtuada, las leyes sean insuficientes, las autoridades no demasiado confiables... las actitudes enseñan de una vez y para siempre. Desde luego los valores del ejemplo pueden ser convenientes o no pero las aceptación corre por cuenta de la naturaleza del receptor y por mucha oscuridad que albergue un ser, o precisamente por tal motivo, el brillo de la excelencia atrae como nada a quien ha nacido humano salvo que esté acorralado por aciagas circunstancias o por la manipulación de alguno de esos seres que, por mucha pinta que tengan, han sido capturados por su propia oscuridad y son sombras de mucha masa es decir, de mucho peso, y pueden remarcar tendencias entre sus semejantes.
Los años nos enseñan de nuevo a desconfiar de las normas como cuando éramos principiantes  en sociedad pero los años, también, nos demuestran que hacen falta reglas de buen vivir para que no se nos haga la noche. Cuando una sombra ajena se superpone a la nuestra, nos oscurece el porvenir, o atenta contra nuestros ideales (que son nuestros propios senderos), es porque nos hemos quedado sin el sol de la sabiduría que, en la dimensión en la cual se escribe esta Nota, es el único con suficiente poder para disuadir de su rumbo a una sombra. Mientras tanto, pequeños soles en busca de uno que otro satélite, los humanos de hoy continuamos siendo voluntarios -o involuntarios-  paradigmas en muchas más vidas de las que podamos imaginar.